No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 12 de octubre de 2014

Ébola

La enfermedad es ahora un tema de moda (desgraciadamente), todo el mundo habla de ello, da su opinión, se queja y muestra su indignación. Yo, sinceramente, me indigno porque las cosas se han hecho mal desde el principio.
Ahora en España tenemos un brote que, tal vez en un futuro próximo, será potencialmente peligroso. Todo esto se podría haber evitado de diversas formas, pero la que más me convence sin duda es una que no sale en televisión, una opción de la que nadie habla y a muchos ni se les habrá pasado por la cabeza. ¿Y si, en vez de esperar a que la enfermedad llegue a países "ricos", hubiéramos tomado medidas para curar a los miles de africanos infectados? ¿Tan poco nos importa su vida? ¿Tanto egoísmo hay en el mundo? Por lo visto sí.
Sin embargo, si hay una enfermedad que existe en todos los rincones del planeta y se consigue una buena forma de publicitarla (Ice Bucket Challenge), todos son solidarios pero no solo hay que ayudar en estos escasos casos. Defiendo las donaciones al ELA y me parece muy noble por la parte de los que donaron pero hay más enfermedades que deberían ser investigadas. Y sin son en África, están olvidadas.
Lo más irónico es que, al mismo tiempo que estoy asustada por este tema, me siento aliviada. Ya ha llegado el virus aquí, al primer mundo, por fin se investigará en condiciones. Tal vez se halle una cura y las ONGs puedan llevarla a los países que de verdad lo necesitan.

Desde mi pequeña habitación doy todo mi apoyo a Teresa, la enfermera infectada que ha sido una heroína y pido perdón por la raza humana porque nos hace llegar a lo más profundo de la miseria con nuestra hipocresía y no saber hacer. Nos importa mucho nuestro propio ombligo, ¿me equivoco?

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