No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

miércoles, 8 de octubre de 2014

Joder, pensaba que estaba preparada.
Nunca me habían arañado tanto el alma como hiciste tú. Me mentiste a la cara y yo intenté no creerte, pero me convenciste. Maldito capullo, me tragué tus engaños y mi orgullo porque te encaprichaste de mí.

No me malinterpretes. No me arrepiento de estar contigo. Sin embargo, preferiría que no me hubieras llenado la cabeza de tonterías.

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