¿Por qué? Porque estamos locos.
Nos gusta vivir, vemos sonrisas donde
los demás ven vacío.
Nos acercamos al acantilado y nos
dejamos caer porque sabemos que abajo están los brazos del otro.
Para recogernos, para librarnos del dolor.
Sentimos el corazón bombear a mil por
hora, los dedos tiemblan y regalan caricias.
Miramos y se nos dilatan las pupilas,
como sucede con la droga. Tal vez esto sea una droga.
Somos supervivientes, somos
superhéroes.
Somos unos estúpidos enamorados, somos
felices.

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